Hola Sandro.
Hoy hace un año que naciste, hoy hace un año que estas con nosotros, hoy hace un año que nuestra casa, nuestras vidas y todo lo que nos rodea brilla de una forma especial por la luz de tu mirada y tu sonrisa.
Llevabas seis meses anunciando tu llegada y aunque no nos pillaste por sorpresa, tu llegada dio un vuelco a nuestras vidas, un sentido especial al día a día que hace que miremos el futuro de una manera distinta.
Todavía eres demasiado pequeño como para poder explicarte todo lo que significas para mí, tienes que conformarte con los ratillos en los que jugamos, con el acomodo de mis brazos cuando te duermes y el calor que te ofrece mi corazón. Solo espero poder demostrártelo más adelante, cuando comiences a darte cuenta de las cosas.
Ahora mismo para ti solo soy ese tipo grandote que aparece de vez en cuando por casa y juega un ratito contigo, ese que junto a mama te baña todos los días y te da de cenar, ese que incluso se mete en el bañito contigo para poder disfrutar más de ti.
Recuerdo el día que naciste como si solo hubiesen transcurrido 5 minutos desde entonces. Recuerdo la espera hasta que me llamaron para verte nacer, para ver como asomabas la cabecita desde el interior de mamá que tan bien te había cuidado en su propio ser porque querías descubrir lo que había ahí fuera. Fuiste paciente, esperaste el momento adecuado, incluso me diste tiempo a que llegara dónde estabas con mamá y poder disfrutar del momento de tu salida al mundo, ese fue tu primer regalo para mí y siempre te daré las gracias por ello.
Apenas una hora después de tu nacimiento te cogí en mis brazos para darte tu primer “bibi”, tenía un miedo atroz, pensaba que podías romperte entre mis manos, ya te darás cuenta que soy un pelín brutote y comprenderás estas palabras. Te puedo asegurar que en ese instante me diste una seguridad que pocas veces he sentido, la tranquilidad de tu mirada, como si supieses que no te pasaría nada, fue suficiente para comprender que todo era normal. Hacía una hora que era padre y tú ya me estabas dando lecciones, tu ya sabias que tenias que mamar del bibi y yo no sabía ni ponértelo correctamente en la boca.
Cerca, muy cerca de ti tienes a mucha gente que te quiere, que te quiere mucho. Tus yayos, tus tíos, tus primos, todo aquel que te conoce se enamora de ti, de tu pelo dorado, de tu mirada azul y de tu simpatía.
Todavía eres demasiado pequeño como para poder explicarte todo lo que significas para mí, tienes que conformarte con los ratillos en los que jugamos, con el acomodo de mis brazos cuando te duermes y el calor que te ofrece mi corazón. Solo espero poder demostrártelo más adelante, cuando comiences a darte cuenta de las cosas.
Ahora mismo para ti solo soy ese tipo grandote que aparece de vez en cuando por casa y juega un ratito contigo, ese que junto a mama te baña todos los días y te da de cenar, ese que incluso se mete en el bañito contigo para poder disfrutar más de ti.
Recuerdo el día que naciste como si solo hubiesen transcurrido 5 minutos desde entonces. Recuerdo la espera hasta que me llamaron para verte nacer, para ver como asomabas la cabecita desde el interior de mamá que tan bien te había cuidado en su propio ser porque querías descubrir lo que había ahí fuera. Fuiste paciente, esperaste el momento adecuado, incluso me diste tiempo a que llegara dónde estabas con mamá y poder disfrutar del momento de tu salida al mundo, ese fue tu primer regalo para mí y siempre te daré las gracias por ello.
Apenas una hora después de tu nacimiento te cogí en mis brazos para darte tu primer “bibi”, tenía un miedo atroz, pensaba que podías romperte entre mis manos, ya te darás cuenta que soy un pelín brutote y comprenderás estas palabras. Te puedo asegurar que en ese instante me diste una seguridad que pocas veces he sentido, la tranquilidad de tu mirada, como si supieses que no te pasaría nada, fue suficiente para comprender que todo era normal. Hacía una hora que era padre y tú ya me estabas dando lecciones, tu ya sabias que tenias que mamar del bibi y yo no sabía ni ponértelo correctamente en la boca.
Cerca, muy cerca de ti tienes a mucha gente que te quiere, que te quiere mucho. Tus yayos, tus tíos, tus primos, todo aquel que te conoce se enamora de ti, de tu pelo dorado, de tu mirada azul y de tu simpatía.
Tambien tienes a esos cariñosos locos del Scenic, tus "titos" que tantisimo te quiren y que tanto juegan contigo cuando estamos juntos. Gracias chicos por ser como sois, no os podeis imaginar lo que este "Ogro verde" disfruta cuando os veo jugar con Sandro.
Te puedo asegurar que con tu llegada has cambiado mi vida, ya que tan solo con una pequeña sonrisa tuya consigues que salga el sol en mis días más nublados y tormentosos.
No sé si podrás entender todo lo que realmente siento cuando te veo, me resulta un tanto complicado plasmar con palabras lo que significas para mí, pero con estas dos creo que lo digo todo…………
TE QUIERO.
Papá.
Te puedo asegurar que con tu llegada has cambiado mi vida, ya que tan solo con una pequeña sonrisa tuya consigues que salga el sol en mis días más nublados y tormentosos.
No sé si podrás entender todo lo que realmente siento cuando te veo, me resulta un tanto complicado plasmar con palabras lo que significas para mí, pero con estas dos creo que lo digo todo…………
TE QUIERO.
Papá.

